Jesús desnudo en la cruz

  Jesús desnudo en la cruz

        Irónicamente, mi curiosidad por la desnudez comenzó en la iglesia católica. Digo que irónicamente porque es la iglesia católica (y también las demás denominaciones) la que nos ha metido en la cabeza que la desnudez es mala, obscena, sucia, indebida y muchos adjetivos más. Pero resulta que, en el altar principal de casi todas las iglesias católicas, siempre encuentras un Jesús crucificado semi desnudo, con un cuerpo tallado, bien definido... Los músculos, el abdomen, las piernas...

          Algunos dirán que en esa imagen Jesús está desnudo, porque así murió. Sí, pero aún así sigue estando desnudo y es colocado así en el altar principal de la iglesia, delante de todas las personas y yo lo vi toda mi infancia, adolescencia y juventud mientras asistia a la iglesia, y no con ojos de erotismo necesariamente. Pero eso nos da a entender que la desnudez es válida y permitida en ciertos casos y en otros no; entiendo perfectamente que en algunos contextos no es conveniente e incluso sería absurdo practicarla, como en un lugar donde hace frío, por ejemplo. Sin embargo, resulta que la semidesnudez para bañar en la playa o en un parque acuático, actualmente en El Salvador todavía sorprende. Si decimos que la desnudez, o la semidesnudez debe estar contextualizada, pues son estos los espacios, ¿O no? 

       En su "Descripción geográfico-moral de la Diócesis de Guatemala", el Obispo Pedro Cortés y Larraz, hace un recorrido por las parroquias de su diócesis (todas las que se encuentran en el territorio guatemalteco y las que actualmente forman parte de la República de El Salvador incluído Sonsonate) entre 1768-1770, y en ella describe la geografía, costumbres y a las personas de cada pueblo o ciudad a la que va. En la mayoría de sus descripciones dice que "los indios andan desnudos", "los indios bañan desnudos sin sentir vergüenza alguna", o que "parecen no sentir vergüenza alguna por su desnudez". Lo mismo seguramente sucedió en otros lugares de clima cálido y tropical donde las personas no europeas andaban desnudas pero que la invasión europea, y católica del periodo colonial, les enseñó a avergonzarse de sus cuerpos y a cubrirse. 

         Por esa razón, varias personas me han contado que tienen vergüenza al verse desnudos y desnudas frente al espejo; ni si quiera los está viendo alguien, se están viendo ellos y ellas mismas. Pero el temor a la desnudez infundado desde pequeños hace que las personas no puedan si quiera ver su propio cuerpo desnudo. ¿Qué sucede ahí? Si el cuerpo es nuestro, ¿Acaso no podríamos admirarlo y disfrutarlo nosotros mismos? 

        Recuerdo que, cuando iba a la iglesia, nos decían que el cuerpo era templo y morada del Espíritu Santo. Pero, ¿Qué tiene que ver esto con la desnudez?, ¿Por qué no podemos verlo y al reconocerlo amar lo que tenemos? Hay gente que me ha contado que nunca se ha atrevido a verse desnuda frente a un espejo. No estoy hablando si quiera de ir a una playa nudista a compartir con otras personas. Estoy hablando de la simple acción de verse a si mismo desnudo frente al espejo y reconocerse. 

          Y más aún, además del contexto, la desnudez tiene un peso de género, pues nos hemos acostumbrado a ver mujeres semidesnudas en traje de baño en revistas, calendarios, videos musicales, o en comerciales. Obviamente mujeres delgadas con cuerpos esculpidos en el gimnasio. O sea que, más allá del género, también es una cuestión de quién sí puede mostrar su cuerpo (por su propia decisión) y quién no. Porque, si alguien que tiene unas "libras de más" o un poco grandes las llantitas o se le notan las estrías y las arrugas, ya no es válida su desnudez pues resulta desagradable. 

        Agregamos a esto que, si la desnudez es una práctica para el deleite del hombre heterosexual, no hay problema, veamos no más cuantas mujeres semidesnudas modelan para los comerciales. No digo que esté bien o mal, solo digo que, si acaso la desnudez puede ser permitida a las mujeres delgadas para modelar y acompañar un producto dirigido al público masculino, no debería haber problema con que una mujer o un hombre o cualquier persona del género u orientación sexual que sea, pueda hacerlo también. 

       Porque entonces la desnudez está permitida para el placer de otro, para vender y también para humillar, pero no para el disfrute y el pleno goce de las mismas personas que puedan decidir practicarla en los contextos que pudieran estar destinados para ello. Nos molesta la desnudez y la semidesnudez y queremos ocultarla a toda costa porque, como me dijeron hace un tiempo, eso es poco o nada profesional. Porque claro, para poder ser profesional, intelectual y validado, la desnudez es una condición que te "baja la categoría". 

        En 2017 participé en un proyecto de fotografía al desnudo denominado "El Salvador se rev(b)ela", realizado por el fotógrafo Daniel Hernández-Salazar, que se llevó a cabo en las instalaciones de la Alianza Francesa en San Salvador. La exposición de las fotografías se realizó en una de las salas del Museo Nacional de Antropología con la advertencia de ser contenido delicado. A cada persona que participó posando para la cámara se nos entregó un ejemplar del catálogo con la fotografía de todas las personas participantes que fuimos, si mal no recuerdo, 39. Las introducciones, prólogos y discursos académicos del catálogo hablaban de la desnudez y como es vista y bla, bla, bla. Hubiera preferido leer textos de las personas participantes y de sus propias experiencias más que un discurso académico de personas que probablemente nunca han practicado el nudismo en su vida o que, por el título que ostentan, no sería posible verlos si quiera en camiseta sin mangas en algún lugar porque eso les baja la categoría o porque sus cuerpos dignos ya no pueden rebajarse a mostrarse desnudos ante los demás. Afortunadamente el mismo fotógrafo posó para su cámara desnudo y se incluyó en el catálogo.

        Cada fotografía era acompañada por el nombre, edad y profesión u oficio de las personas participantes. Haciendo un recuento, la gran mayoría de participantes éramos personas del área artística: pintores, diseñadores gráficos, ilustradores, decoradores de interiores, actores y actrices de teatro, bailarines, cantantes... En fin, artistas. El porcentaje de hombres era un poco mayor que el de las mujeres y, siendo parte yo de la población LGBTI+, conocía a varias de las personas participantes y puedo decir que éramos quizá la mitad, o un poquito más. De hecho, una pareja de mujeres lesbianas posaron juntas. También participaron unas cuantas parejas heterosexuales posando juntas, una de ellas era de profesores franceses que practican caminata y escalada. Quizá la persona mayor del grupo fue quien tenía 50 años. La mayoría posó con un cuerpo más o menos definido, delgado, atlético, y si vemos, eran más que todo quienes practican teatro y la danza y las actividades físicas como caminata; pero más allá de dos o tres personas a quienes podemos considerar "rellenitas" no había más. 

          Dentro del grupo había profesionales, pero solamente un médico y un abogado que se han dedicado más al activismo LGBT y al arte. En ese sentido, pesó más su activismo y el arte que su profesión pues dudo que algún médico o abogado que esté consagrado a su profesión pudiera posar desnudo para una cámara y saber que posteriormente estaría expuesto en la sala de un museo, aunque fuese por un par de meses. 

         Parece entonces que la desnudez puede ser permitida para el deleite visual masculino, la comercialización de un producto o para la humillación de una persona (razón por la cual desnudaban a quienes eran crucificados, como Jesús). Parece también que las personas LGBTI+ y artistas, delgados y jóvenes, estamos más abiertos con el tema de la desnudez. Esto no me conforma, pues me gustaría que más personas pudieran disfrutar de su cuerpo y de su desnudez independientemente de su orientación sexual, edad, forma de su cuerpo, e incluso sus "imperfecciones" que bueno, podemos cuestionar porque las llamamos así. 

       Yo ví a Jesús semidesnudo en la cruz desde que tenía 3 años. Vi mujeres semidesnudas en los comerciales, en los pósters de los talleres mecánicos, etc. No es que yo lo promueva, sino que eso está ahí y lo hemos normalizado por ser algo que está destinado para el deleite masculino, o para la degradación de la dignidad de una persona. No digo que conduzcamos a la niñez a desnudarse, sino a ver de una forma más saludable la desnudez y no desde la prohibición, el pecado y el morbo. De hecho, somos las personas adultas quienes creamos un tabú alrededor de la desnudez que luego se busca con curiosidad.

           El arte está lleno de cuerpos desnudos desde hace miles de años y ha sido una temática desde donde se representan mitos, santos, ángeles, pasajes bíblicos, alegorías, escenas costumbristas, etc. Depende de cada quien y de su contexto la interpretación que le dará a esa obra. Cuando tenía unos 15 o 16 años yo hacia ejercicios de dibujo de cuerpos desnudos en mis cuadernos; en ese momento el acceso a internet era muy limitado y yo practicaba y aprendía mucho en los libros que encontraba en la biblioteca de la escuela o del bachillerato. Hubo personas que vieron mis ejercicios de cuerpos desnudos a lápiz y me llamaron "pervertido", "obsceno", y cosas como esas. Sinceramente, al hacer esas practicas, ni si quiera pensaba en esos cuerpos en una forma sexual, pero fue la vista de las otras personas las que me juzgaron de pervertido y de obsceno. 

    Hace un par de años realicé la pintura que muestro al principio del texto, como una forma de representar a esa imagen que vi en el altar de la iglesia católica desde que era un niño, pero que además cuestiona sus características físicas, siendo este un Jesús que no es blanco como siempre nos lo han mostrado. El arte es una herramienta preciosa que nos ayuda a cuestionar, a cuestionarnos y crecer... Nunca dejé de dibujar cuerpos desnudos a pesar de que, como dije antes, en mi adolescencia me criticaran por mis ejercicios de anatomía humana. me alegro mucho de haber tenido la oportunidad de dibujar a varias personas que han posado desnudas y que se lo han permitido, puesto que me contaron que al principio les daba mucho miedo y vergüenza, pero poco a poco se fueron relajando. Me llena mucho de satisfacción haberles acompañado pues era un deseo que tenían desde muchos años y lo lograron concretar. Lo que me pregunto es, ¿cuántas personas más quisieran posar desnudas para ser retratadas en un dibujo, pintura o fotografía pero aun tienen miedo de hacerlo por todo el prejuicio de esta sociedad? Quisiera pensar que una experiencia artística con el desnudo seria sanador... Yo creo que sí. 

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