Viaje Pictórico: pintura al aire libre en El Salvador

 


     Es una exposición del artista afro salvadoreño Carlos Lara compuesta por una serie de pinturas al aire libre realizadas durante seis meses entre 2023 y 2024, en el que estuvo recorriendo los catorce departamentos del país, en lugares como: Atiquizaya, Puerto El Triunfo, Cinquera, Aguilares, Cojutepeque, Cacaopera, entre otros. Con el propósito de representar zonas emblemáticos de cada territorio desde una mirada no-convencional.

     Algunas de las temáticas presentes son las desembocaduras de los ríos; las carreteras; los trenes; los sitios arqueológicos; los miradores; los cerros, las montañas y los volcanes; además de las iglesias. Dejando entrever la riqueza geográfica y cultural que compone El Salvador, pero que aún resulta desconocida para los propios salvadoreños, debido a los históricos discursos modernos que se han enfocado a enaltecer las ciudades, en descrédito hacia lo rural, lo campesino y lo periférico. Razón por la que en cada pintura, se puede ver principalmente la presencia de la naturaleza por sobre lo humano.

      La técnica empleada en las obras presentes es el gouache o la témpera, debido a que ésta permite un secado rápido, lo que facilita su traslado durante el movimiento del artista por las carreteras y los buses.

      Cuestión que también implica una logística, debido a que es importante considerar los horarios ideales para pintar, en relación a la luz y el ángulo deseado. Entonces, este viaje pictórico, es una invitación a reconocer el territorio y a instalar la importancia por descentralizar la cultura y la sociedad salvadoreña.

  Camila Caris Seguel - Historiadora de arte


Hace un tiempo decidí tomar mi caballete, lienzos, pinceles, pinturas y salir a pintar. Me motivó el trabajo de los primeros impresionistas franceses. No he encontrado algún referente aquí en El Salvador pero pensé que yo podía hacerlo también.

Intenté con el óleo, pero no se seca en el momento y viajo en bus. Intenté con acuarela, pero no siempre podía disponer el caballete en el ángulo correcto para que no se corriera la pintura. Intenté con el acrílico pero brillaba mucho… Y un día me encontré con los tubitos de gouache, probé, me encantaron y me quedé con ellos.

        Un amigo carpintero me fabricó una cajita que yo había diseñado para salir a pintar y llevarla en mi mochila y quedó preciosa. Ahí podría cargar la mayoría de materiales que se necesitan.

Entonces se me ocurrió hacer una pintura por cada departamento de El Salvador; pero, con tanto paisaje hermoso que hay en este país, 14 no eran suficientes. Aún así pensé que para esta exposición, 14 paisajes sería un buen número. ¿Qué implica eso? Viajar, moverse, madrugar, aguantar hambre, aguantar sol, aguantar la mochila pesada, apurarse para que no me deje el bus, pedir ride, y tantas historias.

         Tomó algunos meses completar las 14 pinturas, sobretodo porque hay otros pendientes que cumplir, también porque movilizarse a los lugares implica tomar varios buses y hay que estar a tiempo para que no me vaya a dejar el último, o para captar la luz de las 7 de la mañana, o que hay que salir a las 4 de la mañana de casa. Pero, eso es lo bonito… la aventura que implica moverse a los lugares. Esa es la esencia de esto: viajar y pintar.

       Cada pintura tiene su fotografía y video de cada lugar al que fui a pintar, los cuales he compartido en mis redes sociales. Me gustó la idea de pintar al aire libre porque no estamos acostumbrados a pintar fuera del estudio, mucho menos a que nos estén viendo. Tampoco las personas salvadoreñas están acostumbradas a viajar con mochila de viajeros, ni a quedarse a dormir en otros lugares que no sea su casa y menos a pararse a pedir ride para avanzar.

        Todo eso me daba miedo, pero dije: “Carlos, tenés que salir y hacerlo”. Y miren que se siente tan bien salir, y hacer todo lo que implica la pintura al aire libre… es increíble. Amo hacerlo. En este proyecto de pintura al aire libre pude mezclar el placer de pintar, con el placer de viajar; también pude conjugar la pintura, el turismo y la antropología. Y aunque en ninguna de las pinturas podamos ver una figura humana, el ser humano está ahí presente en el paisaje: en las carreteras, puentes, el malecón, los cercos, la construcción de la piscina, el túnel o la leyenda que gira en torno a la cascada.

      La música me acompañó siempre, sobre todo “The Sweetest Taboo” de Sade. Esa es la canción que relaciono con la pintura al aire libre. Al escucharla siento el deseo vibrante de salir a pintar; y al estar pintando al aire libre siento el deseo de escucharla.

        Además, esa luz intensa de mediodía provoca unas deliciosas sombras y pude lograr ese contraste que tanto me encanta: “sin luz no hay sombras, sin sombras no hay luz”. Puedes sentir la luz del día, la sensación de calor, incluso intuir a qué hora fue pintado. Todo eso se logra con años de práctica… incluso con solo tres colores: amarillo cadmio claro, azul ultramar oscuro y rojo bermellón claro, blanco y un poco de negro.


Carlos Lara - Artista


SANTA ANA


Comienza la aventura en un hostal de la ciudad morena, Santa Ana desde donde tuve esta hermosa composición, los tejados de casas de varias décadas, y la imponente catedral. Este hostal me albergó algunos días y por eso tuve la oportunidad de hacer esta pintura ahí. En el hostal había un brasileño que me habló en portugués pensando que yo era Bahiano; yo le respondí en portugués pero le dije que soy salvadoreño.


SONSONATE

Esta es la ciudad de los cocos, Sonsonate. Esta escena que ya había visto antes es un referente de la ciudad y se convirtió en una pintura de paisaje urbano, una cápsula del tiempo, un museo que alberga los trenes que dejaron de funcionar hace décadas y los carros que pasan frente a ellos. Me tocó almorzar panes y fresco de horchata en la calle, algo rapidín, porque sino no saldría a tiempo de tomar el bus y regresar a casa.



SAN VICENTE

Antes de ponerme a pintar era necesario que comería “carne de chucho” de la que venden en el desvío de la ciudad de la cumbia, San Vicente. Dicen las malas lenguas que la carne en espetón que venden en este desvio es de los perros que atropellan o que andan por ahí en la calle… ¿será verdad? A saber. Lo cierto es que está deliciosa, acompañada de casamiento, aguacate, chirimol, queso y tortillas tostadas. ¡Luego, a pintar! Y mientras pintaba llegó un joven de canal 31 de San Vicente y me hizo una entrevista que salió en la edición de la noche.



LA LIBERTAD

Llegar a este túnel fue una odisea, desde que nos levantamos a las 4:00 am con mi Amiga Leslie para salir a tomar el bus desde Ayutuxtepeque, hasta que se me olvidó mi piernera en el bus y tuvimos que ir a Zaragoza a recuperarla. Yo tenía idea que el túnel que quería pintar era el número 3, pero al llegar ahí no me gustó y tuvimos que regresar en ride al túnel número 2 donde al fin pude pintar tranquilamente, aunque tuvimos que almorzar a las 4:30 en Majahual cuando ya había terminado de pintar. Afortunadamente nos dieron ride desde el túnel hasta Majahual. Esta es mi favorita de todas.



CUSCATLÁN

Fui a la ciudad de los chorizos, Cojutepeque y llevaba la intención de pintar un puesto de venta de los famosos chorizos de Cojute, pero en el lugar no me convenció para nada. Como me acompañaba mi amigo cojutepecano, Danilo, él me sugirió subir el famoso Cerro de Las Pavas, donde está la gruta de la Virgen de Fátima. Después de dar algunas vueltas buscando el punto perfecto, encontré este mirador donde se puede ver parte de la ciudad de Cojutepeque y me puse a pintar ahí. Al final me tomé un café al bajar del cerro y compré chorizos para Leslie.



AHUACHAPÁN

Ahora que vivo en Santa Ana, Atiquizaya me queda más cerca. Para llegar al Salto de Malacatiupan hay que tomar un mototaxi. El conductor me contó que los otros mototaxistas no querían llevarme porque pensaban que yo era un sudamericano indocumentado que iba para Estados Unidos (esto porque Atiquizaya es fronteriza con Guatemala). Pero otro de ellos que cree que soy brasileño les dijo que yo “entro al país en avión y con pasaporte”. Me gustó pintar esta escena y tratar de reflejar el agua cayendo. La luz estaba cambiando rápido pues ya era tarde. Después de pintar fui donde mi amiga Ana Yency a tomar el café y luego regresé a casa.



USULUTÁN

Una vez fui a ver el amanecer a Puerto El Triunfo y me encantó. Ya tenía ese recuerdo en mi mente del muelle y el volcán al fondo y me propuse que esa sería la escena del departamento de Usulután. Llegar no fue difícil pero el sol sí me castigó ese día. Aún así lo logré hacer. Y, ¿por qué busco el sol? Para lograr la pintura que quiero pintar debo ubicarme tomando en cuenta el punto específico donde se ve la escena exacta que quiero, no si hay sombra. Ahí estaban unos soldados y marinos y uno de ellos me dio agua y fueron ellos quienes me tomaron las fotos, pues a este lugar viajé yo solo. Me tomé un café en Jiquilisco en la tarde.



SAN SALVADOR

Algunas veces que a mitad del proceso veo la pintura y quiero dejarla pues no me gusta como va quedando, eso me pasó con esta. Pero que bueno que no desistí porque se ha convertido en una de mis top 5 favoritas. Para el departamento de San Salvador tenía varias opciones, pero no quería pintar el centro histórico ni la Puerta del Diablo.

Recordé éste sitio arqueológico llamado Cihuatán. Al llegar, me pidieron el Documento de identidad para comprobar que en efecto era salvadoreño, pues yo pagaba un dólar y me querían cobrar cinco, pensando que era extranjero. Me dijeron que en invierno se veía todo verde, pero para mí se ve mejor así y creo que por eso es de mis favoritas.



LA PAZ

Salí a las 4 de la mañana de San Salvador para llegar a este lugar específico a las 7 y a esa hora comencé a pintar. Es el cerro Quezalapa en El Rosario, aunque yo me encontraba en Santiago Nonualco, ambos del departamento de La Paz. Este es un paisaje “The Sweetest Taboo”.

Esta canción de Sade me acompañó y sonó una y otra vez mientras pintaba, y como no habia gente cerca, me puse a cantar. Al terminar, bajo el fuerte sol de la mañana, salí a la carretera a tomar el bus para llegar a la gasolinera más cercana a tomar el café que no había tomado aún. Mi prioridad era pintar el cerro antes que cambiara la luz.



LA UNIÓN

Soy de San Antonio Silva, San Miguel, y para llegar a La Unión solo toma media hora. Un dia antes de pintar fui a dormir a la casa de mis padres (ya no vivo con ellos). Ese día mi hermana me acompañó y estuvimos ahí hasta el mediodía. Ha sido la única pintura de las 14 que no terminé el mismo día; y no porque no pudiera. Es que me embargó un sentimiento de desesperación, algo que me hacía no querer estar ahí aunque es uno de mis lugares favoritos y mejor regresé al siguiente día a terminar este cuadro.



SAN MIGUEL

Crecí viendo el volcán Chaparrastique (de San Miguel) desde el patio de mi casa. Es mi volcán, estuvo presente en mi infancia, adolescencia y parte de mi adultez. Cuando viajaba de mi cantón a la universidad que se encuentra en el centro de San Miguel, siempre prestaba atención a esta escena que es mi favorita del volcán. El mismo día que fui a La Unión y dejé aquella pintura a medias, fuimos con mi hermana a este punto para pintar este paisaje, ya cayendo la tarde, como a eso de las 4:00pm. Por eso la luz en contraste con las sombras. Este también es un paisaje “The Sweetest Taboo”. Mi querido Chaparrastique.



MORAZÁN

Mi intención era pintar un mirador del cerro de Perquín, pero, ahí está mi amiga Leslie que me acompañaba ese día, para confirmar que desde Jocoaitique no encontramos ningún transporte para que nos llevara a Perquín. Un bus iba llenísimo y no nos paró, el que nos pudo haber llevado se arruinó y no pasó más allá de Jocoaitique y ningún carro nos dio ride. Así que nos fuimos a Cacaopera. Bañamos en el río, pinté la escena de La Presa, me picaron un montón de hormigas; luego fuimos a tomar café y nos quedamos a dormir donde mi amigo José. Salimos temprano para volver desde Cacaopera a Santa Ana; todo un dia de viaje.



CABAÑAS

Dormí en Ayutuxtepeque, San Salvador, para salir temprano a este lugar, Cinquera en Cabañas, ya que los buses son muy escasos. A las 4 de la mañana que ya estaba listo, comenzó a llover y pensé que así no podría pintar. Al final decidimos irnos con mi amigo Jesús que me acompañó. Encontramos ride hasta el lugar y solo estuvo nublado y luego salió el sol. Pinté bajo la sombra y fue muy pacífico ya que se escuchaba el sonido del agua y el canto de las aves, pero no había todo ese ruido de la ciudad, ¡Qué paz! Al terminar me sumergí en esas refrescantes aguas. Está entre el top tres de mis favoritas.



CHALATENANGO

Si viajaba en bus a este lugar sería una completa odisea. Esta es la carretera longitudinal del norte donde pasa un carro cada 45 minutos y los buses cada dos horas. Afortunadamente una amiga dispuso su carro para que fuéramos; ella estaba muy emocionada de viajar y conocer junto a su prima, así es que lo disfrutamos. Ya que no había carros pasando, pude pintar a mitad de calle. Ese es el cerro Eramon, que se encuentra en Nombre de Jesús, Chalatenango. Ya lo había visto en fotos y un par de veces que había pasado por ahí y me propuse que ese sería el paisaje correspondiente a Chalatenango y lo logré. También es de mis top tres favoritos.


Todas las obras, excepto la de Santa Ana y San Miguel, están disponibles. El precio de cada una es de $250.00 con marco incluído. El 35% de la venta será donado a la Comunidad de Afrodescendientes Panunes de Atiquizaya, Ahuachapán. 
Si deseas comprar alguna, puedes escribirme un mensaje a mis redes sociales y decirme la de cuál departamento deseas adquirir. 

IG: @carloslaraartist

FB: @carloslaradibujo

Tik Tok: carloslaradibujo15

WhatsApp: +503 7505 5156






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